¿Verano y
altas temperaturas..? ¡agregale líquidos!
En temporadas
de altas temperaturas nuestras necesidades de hidratación aumentan, pues el
calor hace que transpiremos más que durante el resto del año.
Por eso es
fundamental que ingiramos más líquidos para conservar el organismo en buenas
condiciones.
Esto parece una obviedad, pero no lo es, porque es habitual que
recurramos a tomar agua solamente cuando sentimos sed. Sucede que esa sensación de sed nos está
indicando que el organismo ya está padeciendo falta de líquido.
Lo ideal es ingerir líquidos suficientes de modo que no lleguemos a estar
sedientos.
Nuestro
organismo no almacena el agua, por lo que requiere que le aportemos la
cantidad que pierde cada día a través de distintas funciones: respiración,
sudoración y evacuaciones, entre otras. Necesitamos unos tres litros de agua
diarios, cuya proporción se reparte entre la ingesta de agua y de alimentos.
Especial
atención durante el verano
Durante el
verano las altas temperaturas, la humedad y una mayor sudoración hacen que el
organismo pierda mayor proporción de agua. Por eso es fundamental ingerir
líquidos con mayor frecuencia, sobre todo, si nos exponemos al sol, realizamos
ejercicio físico o trabajos que exigen esfuerzo físico.
Durante el
verano es especialmente conveniente que siempre lleves contigo una botellita de
agua, a fin de poder ingerir aunque sea pequeñas cantidades en forma
permanente.
Los ancianos
y los niños son quienes más tienen que controlar sus niveles de hidratación
durante la época estival porque ven alterado su mecanismo de la sed. Los niños
porque no siempre piden beber algo en cuanto tienen sed, y los ancianos porque su
organismo posee menos agua corporal que en etapas anteriores.
¿Solamente
agua…?
El agua es la bebida natural por
excelencia. Dios la puso en la
naturaleza sabiendo que el organismo de todo ser vivo la necesita. Es fundamental que bebamos agua pura. Pero también podemos valernos de otros
líquidos que ayuden a mantener el equilibrio hídrico de nuestro cuerpo.
Jugos/zumos de frutas: además de hidratar y refrescar, aporta nutrientes y
energía ya que, si se lo prepara en forma natural, conserva todas las
propiedades de la fruta.
Infusiones: se preparan hirviendo diversas plantas (medicinales)
o frutos en agua. Luego de lo deja enfriar y se convierte en una sabrosa bebida
muy apropiada para todas las edades.
Bebidas gaseosas, batidos y bebidas
energéticas: si bien
gozan de amplia publicidad, no son justamente las bebidas más saludables. Junto con el líquido añaden un importante aporte
calórico (azúcar y derivados), conservantes artificiales, cafeína y otros
elementos. Si pueden reemplazarlas por bebidas naturales, ¡tu cuerpo te lo
agradecerá!
¿Cómo saber
si estoy bien hidratado?
Nuestro
propio organismo se encarga de darnos indicios.
Si estás bien hidratado tu piel estará tersa y suave, sin zonas resecas;
no tendrás accesos de sed descontrolados, simplemente con beber líquidos
regularmente conseguirás evitar la sed.
¡Buenas
razones!
El agua, tanto interna como externamente, tiene muchos efectos positivos
en nuestra salud. Al ingerir agua y
otros líquidos saludables te estás cuidando por dentro y por fuera.
Presta atención a estos motivos por los cuales es fundamental que ingieras
líquido en cantidades suficientes todos los días:
- ü Regula tu temperatura corporal
- ü Mantiene hidratada la piel
- ü Ayuda a diluir los líquidos corporales
- ü Facilita la digestión de los alimentos (pero ten en cuenta de ingerir líquidos fuera de los horarios de las comidas)
- ü Facilita el transporte de nutrientes en el organismo
- ü Posibilita el buen funcionamiento de los riñones
- ü Favorece la capacidad de concentración
- ü … y por todo eso, ¡mejora notablemente tu calidad de vida!
