martes, 28 de marzo de 2017

Enfermedad Cardiovascular en la Mujer



Entrevista a  Dr. Luis Mantilla
Médico Especialista en Cardiología
Sanatorio Adventista del Plata



¿Por qué es importante abordar el tema de las enfermedades cardiovasculares específicamente en la mujer?

En primer lugar por la prevalencia que tiene esta enfermedad, pero algo tan importante como las cifras estadísticas es la concientización, el conocimiento respecto de la enfermedad.  Si le preguntáramos a un grupo de mujeres cual es la principal causa de muerte entre su género, es probable que de 10 sólo 1 diga que son las enfermedades cardiovasculares.  La mayoría lo atribuiría al cáncer de mama, a otro tipo de cáncer o a otras enfermedades.  Por eso la importancia de conocer cuán alta es su incidencia.  Globalmente la enfermedad cardiovascular produce 18 millones de muertes en el mundo cada año, transformándose en la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres.  En Argentina un 35% de la población femenina se ve afectada por alguna enfermedad cardiovascular.

¿Hay diferencia entre enfermedad cardiovascular y enfermedad coronaria?

En verdad debemos explicar que dentro de la enfermedad cardiovascular encontramos específicamente a la enfermedad coronaria que es la enfermedad de las arterias de nuestro corazón.  Por ejemplo, cuando hablamos de accidente cerebro-vascular (ACV) nos referimos a la enfermedad que sufren las arterias del cerebro.  Las dos tienen la misma fisiología o fisiopatología.

¿Por qué se da con tan alto riesgo en las mujeres?

Los tiempos han cambiado en lo que respecta a la vida que lleva la mujer.  Eso explica por qué mujeres y hombres tienen hoy en día la misma prevalencia.  Esto no ocurría décadas atrás.  La mujer se ha insertado laboralmente,  eso causa cierto estrés, cierto ritmo de vida que se ve modificado y repercute en su salud.  A esto le agregamos que la mujer actualmente fuma tanto o más que el hombre, y respecto al tabaquismo se ha detectado que a la mujer le cuesta más dejar ese vicio porque a la dependencia nicotínica se le suma la dependencia emocional que en la mujer es más marcada.
Por otro lado la mujer está protegida de cierta forma por los estrógenos durante su etapa fértil; pero una vez que pasa esa edad se empieza a equiparar al hombre en cuanto a que pierde la protección por la merma de los estrógenos.

¿Cómo y por qué se produce la enfermedad cardiovascular?

Así como existen los factores protectores, hay también factores de riesgo, es decir, aquellos que provocan un daño en el organismo.

Los factores de riesgo cardiovascular son:
Edad:  en la mujer, ya mencionamos, que los estrógenos tienen un efecto protector sobre las arterias, pero al pasar la edad fértil ya la mujer se encuentra en riesgo por la disminución del aporte hormonal.  Hacia los 60 años el riesgo es exactamente igual al del hombre.  Este es un factor que no se puede modificar.
Fumar: las cifras muestran que el 50% de las mujeres que tuvieron un infarto son fumadoras, y aumenta el riesgo si además la mujer toma anticonceptivos orales;  este es un dato importante a tener en cuenta.
Hipertensión Arterial: es un factor de riesgo muy importante tanto para la enfermedad coronaria como para el ACV.
Diabetes: tener un nivel alto de glucemia en la sangre, en la mujer aumenta de 3 a 7 veces el riesgo de padecer enfermedad coronaria.
Herencia: los antecedentes heredofamiliares son otro factor que no podemos modificar y que hay que tener en cuenta. Si algún familiar directo ha padecido problemas cardiovasculares existe un riesgo también directo de que por línea genética se herede la predisposición a padecerlo.

Hay otros factores de riesgo que también son dignos de tener en cuenta: el sedentarismo, la obesidad y el estrés.  Todos influyen en mayor o menor grado, pero la sumatoria de estos factores de riesgo constituye una clara señal de alarma.

¿Cómo pueden detectarse los problemas cardiovasculares de manera temprana?

Cuando el paciente llega al consultorio hacemos lo que se llama test de riesgo cardiovascular general.  En base a la cantidad de factores de riesgo que presente, podemos establecer si está en bajo, moderado o alto riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular en el corto o mediano plazo.
Los cardiólogos hacemos incapié en el estilo de vida, ya que los hábitos tales como la mala alimentación, el sedentarismo, el fumar, etc. aumentan los riesgos en todos los pacientes.  La sumatoria de los factores de riesgo pondrá al paciente en un nivel de riesgo evaluable como para determinar si requiere alguna intervención puntual.

¿Cuáles serían los síntomas que alertarían respecto a la presencia de esta enfermedad?

La enfermedad coronaria causa síntomas bastante típicos: opresión retroesternal, irradiación al brazo izquierdo, esta molestia opresiva puede irradiarse también al cuello.  Generalmente sucede esto ante un esfuerzo: está avisando que hay una disfunción en las arterias coronarias.
Pero hay un grupo de pacientes que tienen presente varios de los factores de riesgo y están asintomáticos.  Para saber si están en riesgo aún sin presentar síntomas, hoy contamos con diversos estudios que pueden desenmascarar esta enfermedad, que pueden poner en evidencia el funcionamiento de las arterias coronarias (cámara gamma, ergometría, ecoestrés).  En todos los casos hay que evaluar qué factores de riesgo tiene el paciente y, en caso de ser necesario, buscar más profundamente la enfermedad aunque no se presenten los síntomas, a fin de comenzar un tratamiento efectivo lo más tempranamente posible.


martes, 1 de marzo de 2016

Zika

Lo que hay que saber respecto al

El virus de Zika es un virus emergente transmitido por mosquitos que se identificó por vez primera en Uganda en 1947 en monos de la India a través de una red de monitoreo de la fiebre amarilla selvática.

No existe una vacuna para prevenir la enfermedad por el virus del Zika, ni medicamentos para tratarla.  4 de cada 5 personas que contraen la infección puede que ni siquiera presenten síntomas.  Es por lo general una enfermedad leve y no requiere hospitalización.

·      Enfermedad causada por un virus transmitido por mosquitos del género Aedes.
·      Los pacientes suelen presentar fiebre no muy elevada, exantema y conjuntivitis, síntomas que suelen durar entre 2 y 7 días.

La mejor forma de prevenirla consiste en la protección frente a las picaduras de los mosquitos.

 

ü    Use camisas de manga larga y pantalones largos

ü    Use repelentes contra insectos, que contengan DEET, picaridina, aceite de eucalipto de limón (OLE) o IR3535.  Siempre utilícelos según las instrucciones.

Los repelentes que contienen DEET, picaridina e IR3535 son seguros para mujeres embarazadas y en período de lactancia, así como para los bebés mayores 

de 2 meses (siempre usándolos de acuerdo a las indicaciones del producto).  No se deben usar productos que contengan aceite de eucalipto de limón en niños menores de 3 años.

ü    Permanezca en habitaciones con mosquiteros en ventanas y puertas.

 

Signos y síntomas: El periodo de incubación de la enfermedad no está claro, pero probablemente sea de pocos días. Los síntomas son similares a los de otras infecciones por arbovirus, entre ellas el dengue, y consisten en: fiebre, erupciones cutáneas, conjuntivitis, dolores musculares y articulares, malestar y cefaleas; suelen durar entre 2 y 7 días.


Posibles complicaciones: Las autoridades sanitarias de los países en donde se comprobaron brotes de esta enfermedad, notificaron potenciales complicaciones neurológicas y autoinmunes. Recientemente en Brasil las autoridades sanitarias observaron también un aumento del síndrome de Guillain-Barré coincidiendo con un brote de la enfermedad por el virus de Zika, así como un aumento en los bebés que nacen con microcefalia.

Los organismos que están investigando los brotes por este virus están encontrando pruebas cada más numerosas de la existencia de una relación entre el virus y la microcefalia, aunque son necesarias más investigaciones para entenderla mejor.




Fuente:
-          Depto. Control de Infecciones Sanatorio Adventista del Plata
-          Artículos informativos de la Organización Mundial de la Salud

lunes, 29 de junio de 2015

Cirugía Bariátrica y Metabólica

Cirugía Bariátrica y Metabólica


La cirugía bariátrica es considerada parte de una estrategia terapéutica que incluye cambios alimentarios (calidad-cantidad de comidas y hábitos de conducta) e incremento en la actividad física. De esta manera se logra que el paciente ingiera menores cantidades de alimento al restringir el tamaño del estómago y/o la absorción de los alimentos. 
Esta cirugía aproxima al paciente a su peso ideal, mejora y hasta puede curar las enfermedades asociadas a la obesidad.


Se indica como alternativa cuando el paciente ya ha realizado otros tratamientos (no quirúrgicos) no habiendo podido solucionar su problema de obesidad.  El objetivo de esta cirugía es disminuir el aporte energético y la formación de grasa corporal y estimular el consumo de la ya formada, bajo dos principios: la restricción o reducción de alimentos ingeridos (regular la ingesta), reducción del apetito y lograr una modificación en la absorción de los alimentos ingeridos.

Cuál será la técnica más apropiada a las necesidades del paciente es un tema que debe ser definido específicamente con el cirujano para evaluar pros y contras, riesgos y formas de llevarla a cabo.
Toda cirugía tiene riesgo y la cirugía bariátrica, que es una cirugía mayor, no es una excepción. Sin embargo, las técnicas quirúrgicas aplicadas actualmente, junto a la especialización de los profesionales intervinientes, han logrado que tales riesgos disminuyan notoriamente.  Sin embargo, en todos los casos, cada cirujano debe explicar los riesgos de la operación que realice.

Un elemento esencial es la evaluación previa: en la consulta con el médico especialista el paciente recibirá una explicación detallada de las características de la cirugía, de sus riesgos y sus beneficios. Además, un equipo multidisciplinario estudiará y diagnosticará al paciente en los aspectos clínicos, nutricionales y psicológicos, a fin de que esté en la mejor condición para enfrentar la intervención, el período post-quirúrgico y el proceso de cambio de hábitos alimentarios, necesario para que la terapia proporcione los resultados buscados.

Las operaciones restrictivas gástricas necesitan educación, motivación y cooperación del paciente para mantener una adecuada ingesta de proteínas, calorías, minerales y vitaminas. A los 3 meses suele haber un moderado déficit de proteínas que desaparece al año, cuando ya se ha restablecido el peso definitivo.
Luego de cualquier intervención quirúrgica restrictiva el paciente deberá aprender a comer “de otra manera”: además de limitar la cantidad de alimentos que ingiere, es importante que aprenda a masticar muy bien, lentamente, para evitar los vómitos. En los primeros meses posteriores a la cirugía probablemente el médico le indique suplementos vitamínicos para evitar que desarrolle déficit de hierro, anemia, vitamina B12, calcio y vitaminas liposolubles. Es muy importante que el paciente cumpla con hacer un seguimiento analítico continuo, tal como lo acordó con su médico tratante, para poder reponer posibles déficits.

La cirugía metabólica deriva de la cirugía bariátrica, y en los últimos años ha sido un gran avance en el tratamiento de la Diabetes Mellitus tipo II, que
es una enfermedad altamente asociada a la obesidad.  La obesidad disminuye la expectativa de vida de los pacientes que la padecen por estar estrechamente relacionada con enfermedades cardiovasculares, lesión de nervios periféricos, ceguera e insuficiencia renal. La cirugía metabólica es la aplicación de las técnicas quirúrgicas utilizadas en la cirugía bariátrica a pacientes con Índice de Masa Corporal (IMC) de 30 a 35 y obesidad severa IMC 35 a 40, que padecen diabetes Mellitus tipo II que no logran alcanzar los niveles deseados de glucemia a pesar de haber seguido un correcto tratamiento médico clínico.
Actualmente este tipo de cirugía está avalada por las Sociedades Científicas para aquellos pacientes que padecen de diabetes tipo II y obesidad severa (IMC mayor de 35).



Recuerde que la incorporación de ejercicios físicos periódicos lo ayudarán a mantenerse saludable, con un peso adecuado de por vida. El tratamiento de la obesidad y el sobrepeso conlleva gran dificultad por su complejidad y cronicidad siendo necesario introducir cambios permanentes en los hábitos de vida relativos a la alimentación y a la actividad física.

Para recibir mayor información, comuníquese con profesionales del

Servicio de Cirugía Bariátrica y Metabólica del SAP, teléfono (0343) 4200200

viernes, 23 de enero de 2015

Várices

Várices  
Las várices son dilataciones de las venas que, por diversas razones, no cumplen correctamente su función de llevar la sangre de retorno al corazón.  A causa de esa disfunción la sangre se acumula en las venas, que finalmente se dilatan.



Habitualmente se utiliza el término várices para hacer referencia a las que aparecen en las piernas, porque son las más frecuentes, pero pueden surgir también en otras zonas del cuerpo: en el esófago (várices esofágicas), en la región anal (hemorroides) o en los testículos (varicocele).

Hay situaciones y factores de riesgo que pueden predisponer a la aparición de várices, como por ejemplo:

·         Pasar mucho tiempo parados: esta postura aumenta la presión de la columna y dificulta en las venas el ascenso de la sangre al corazón.
·         La herencia: las personas con antecedentes familiares de várices tienen el doble de probabilidades de padecerlas que quienes no tienen ese antecedente.
·         Constitución débil de los tejidos: una debilidad generalizada del tejido conectivo implica una pérdida de tono de las paredes de las venas, que facilita la aparición de varices.
·         El sexo: las mujeres las padecen con mayor frecuencia que los hombres, lo que parece estar relacionado con factores hormonales.
·         La obesidad: se ha comprobado que las personas obesas tienen el doble de posibilidades de tener várices que las de peso normal. El sobrepeso incrementa la incidencia al aumentar la cantidad de sangre que llega a las piernas y que debe ser evacuada por las venas.
·         El estreñimiento crónico: la dificultad para evacuar el intestino obliga a realizar mayores esfuerzos para expulsar las heces. Estos esfuerzos hacen que aumente la presión dentro del abdomen por lo que también aumenta en las venas abdominales, dificultando la salida de la sangre de las piernas y, por ello, incrementando el riesgo de padecer varices.
·         El embarazo: las várices aparecen con mayor frecuencia durante el embarazo.  Esto se debe a varios factores pero especialmente a los cambios hormonales, la presión del útero sobre los grandes vasos, y el aumento de peso.
·         El sedentarismo: la falta de actividad de los músculos de las piernas hace que estos no colaboren para empujar la sangre hacia el corazón.

A las várices se pueden clasificar en 4 grados o tipos:

Grado I - varículas: En esta etapa se ven, en algunos sitios  a través de la piel, las venas finas de color violáceo. A veces pueden tener forma estrellada y se las suele llamar “arañitas”. Por lo general son únicamente un problema de tipo estético pero pueden producir sensación de pesadez y cansancio en las piernas.

Grado II: Las venas se van haciendo más visibles y comienzan síntomas tales como pesadez y cansancio en las piernas, dolor, calambres, hormigueo, sensación de calor y picazón.

Grado III: Las venas están notoriamente dilatadas. Los síntomas van aumentando progresivamente y aparecen: hinchazón, edemas y cambios de coloración en la piel.

Grado IV: Aparecen zonas con eczemas y úlceras. Las úlceras son difíciles de tratar y pueden infectarse con facilidad.
¿Cómo se arriba al diagnóstico?
El diagnóstico de várices suele ser muy sencillo: la exploración debe realizarse de pie, ya que esta postura favorece la apreciación visual de las várices. A simple vista se ve la red venosa dilatada, lo que indica la situación y extensión del problema. Además, también se puede apreciar la coloración y aspecto de la piel, la existencia o no de otras lesiones tales como manchas, lesiones por rascado o úlceras, lo que permite valorar, en principio, el grado de afectación.
Al palpar la zona puede comprobarse el aumento de la tensión venosa y la existencia o no de dolor.
Con estos datos ya es posible una primera evaluación de la importancia del problema, lo que se debe confirmar posteriormente con estudios:
·         Eco-Doppler: este estudio combina la ecografía (para ver las venas y arterias en su trayecto y comprobar las alteraciones que puedan existir en su interior) y el efecto Doppler (en el que se basan la mayor parte de los radares), que muestra el flujo venoso y sus anomalías. Es un estudio no invasivo, no doloroso y que no necesita preparación previa.
·         Flebografía: consiste en inyectar un contraste yodado en la vena y luego realizar una radiografía. Está casi descartada por ser dolorosa y presentar riesgos innecesarios, y su utilización se limita a casos muy concretos.
·         Otros estudios: para el diagnóstico de las várices también pueden utilizarse: resonancia magnética (RNM)tomografía computada (TAC) y angiografía con isótopos. Tratamiento de las varices

Las várices constituyen una patología degenerativa y progresiva que, generalmente no es grave, pero resultan antiestéticas y pueden causar molestias. En muchos casos, el tratamiento será paliativo, es decir, servirá para aliviar la sintomatología y evitar o retrasar su progresión. En otros, pueden curarse definitivamente. Debe plantearse el tratamiento como absolutamente necesario en el caso de las várices desarrolladas, las que han producido alteraciones en la piel o grasa subcutánea, y aquellas en las que se quieren evitar futuras complicaciones (riesgo de tromboflebitis, úlceras o hemorragias). Por motivos puramente estéticos pueden tratarse las varículas o “arañitas”.
Es importante resaltar que, antes de iniciar cualquier terapia, es preciso consultar con un profesional especializado que aconsejará sobre las técnicas más adecuadas en cada caso, y las ventajas e inconvenientes de las mismas, así como sus posibles contraindicaciones o complicaciones.

 

Cirugía para tratar las várices:

 

Método tradicional: consiste en eliminar las venas afectadas seccionándolas entre dos ligaduras realizadas en sus extremos y extirpándolas por tracción. Sus ramas colaterales se extraen mediante microincisiones. Este tratamiento requiere anestesia general y se necesita una convalecencia más larga.  Además, al eliminar generalmente la vena safena, se impide la posibilidad de utilizar posteriormente esta para realizar otras intervenciones como un bypass.

 Microcirugía: es una técnica más moderna en la que se eliminan únicamente los trayectos afectados, mediante incisiones mínimas.  Esta técnica tiene varias ventajas sobre la cirugía tradicional, pues se realiza con anestesia local y no requiere un post-operatorio con internación.  La recuperación es, por lo tanto, casi inmediata y el resultado estético es mejor, además de conservar la vena safena.


¡Hagamos Prevención!

 

La prevención de las várices es especialmente importante cuando se tienen antecedentes familiares, o existen factores de riesgo que pueden hacer sospechar su posible aparición.

 

Claves para prevenirlas:

 

1.      Evita el sobrepeso pues favorece la aparición de várices. Aquí podrás encontrar algunas recomendaciones más concretas para cuidar tu alimentación en relación a tus varices.

2.      Controla el estreñimiento. Una dieta rica en verduras, frutas, legumbres y cereales (mejor si son integrales), favorecerá el movimiento intestinal.  Además, la fibra que contienen estos alimentos capta agua y hace las heces más blandas y voluminosas, facilitando el tránsito intestinal. En caso de que esto no sea suficiente se pueden utilizar complementos naturales como semillas de lino (ricas en fibra) o algún laxante suave. Si el estreñimiento persiste debe consultarse con el médico.
3.      Realiza ejercicio físico de forma regular. La movilización de los músculos de las piernas ayuda a impulsar la sangre hacia el corazón, evitando que se acumule y pueda dilatar las venas. Son muy buenos ejercicios:  caminar,  subir y bajar escaleras, la práctica del ciclismo y la natación.
4.      Evita el calzado totalmente plano o con tacos muy altos, al igual que el que sea muy ajustado, pues dificultan el retorno venoso y restan eficacia a la musculatura de las piernas. Se recomienda utilizar calzado amplio y cómodo, con un tacón de entre 3 y 5 cm. Si se nota pesadez de piernas, e incluso se hinchan, puede servir de alivio la utilización de medias elásticas de compresión progresiva.
5.      No utilices ropa muy ajustada pues, al comprimir ciertas zonas, dificulta el retorno venoso.
6.      Postura: no permanecer mucho tiempo de pie sin moverse, o sentado durante mucho tiempo con las piernas cruzadas. En caso de que por el trabajo sea imprescindible hacerlo, deben darse cortos paseos periódicamente y cambiar la posición de las piernas con frecuencia y, cuando sea posible, poner las piernas en alto. Es aconsejable dormir con las piernas ligeramente levantadas. También debe evitarse estar sentado con las piernas colgando.
7.      Rascado: aunque las várices con frecuencia producen picazón, no hay que rascarse, sobre todo cuando la piel está debilitada, pues puede producirse alguna herida, que se infecta con facilidad y suele ser difícil de curar. Cuando haya picazón puede utilizarse una crema hidratante o específica para las várices, que siempre debe ser prescrita por un profesional.
8.      Medidas higiénicas especiales: es recomendable, sobre todo cuando la piel está debilitada, la limpieza diaria con agua y jabón de las zonas afectadas para evitar el riesgo de infecciones. Cuando han aparecido úlceras, deben hacerse curaciones limpiando la zona con suero fisiológico y aplicando pomadas que contengan sustancias cicatrizantes y antibióticos. Por supuesto, estas medidas deben ser establecidas por el médico.
9.      Masajes: una buena medida es un masaje diario, desde la posición acostada y con las piernas levantadas, comenzando el masaje desde el tobillo y subiendo hasta el muslo, pues favorece el retorno venoso.


 


En el Sanatorio Adventista del Plata disponemos de un completo Servicio de Flebología.

Realice su consulta con el médico especialista llamando al teléfono (0343) 4200200 o al correo electrónico: info@sanatorioadventista.com.ar

martes, 13 de enero de 2015

No busques dietas mágicas ¡busca dietas adecuadas!

No busques dietas mágicas ¡busca dietas adecuadas!


Es muy importante que siempre tengamos en cuenta lo siguiente: cualquier dieta para bajar peso no debe limitarse a restringir alimentos, sino que debe establecer un equilibrio nutricional y provocar cambios en el estilo de vida, para poder mantenerse.


Es recurrente encontrar personas buscando quitarse “esos kilitos de más” de la forma más rápida posible, ¡y eso no está mal..! Lo malo es recurrir a alguna de las "dietas milagrosas" que prometen reducir peso en pocos días y además aseguran que será sin pasar hambre. Esas “dietas milagrosas” terminan pasándole factura a tu salud.
Aunque a otras personas cierta dieta le haya dado buenos resultados, debes saber que la misma dieta no tiene los mismos efectos para todos.  Depende de la edad, el metabolismo y los hábitos de vida. Por eso, lo aconsejable es acudir a un especialista acreditado para que controle el tipo de régimen alimenticio que te permita adelgazar de forma progresiva y efectiva, y sin sufrir carencias de nutrientes esenciales.

Pero, ¿cómo distinguimos una dieta “mágica”? Aquí te damos algunos datos a tener en cuenta…¡y no perder tiempo y salud con ellas!:

1. Son dietas exageradamente bajas en calorías que provocan una muy rápido descenso de peso.

2. Ese peso se pierde a expensas de glucógeno, agua y proteína, es decir, de masa magra y no de masa grasa (que es lo que en realidad deberías perder con una dieta apropiada).

3. Los kilos que desaparecen rápido regresan con la misma celeridad en cuanto dejas la dieta. (Se le llama “efecto rebote” y se da en todos los casos)

4. Tales dietas suelen presentarse con promesas atractivas, como perder peso sin esfuerzo, o sin pasar hambre, o en un tiempo récord.  Además, afirman ser seguras y no causar riesgos a la salud, ¡mucho cuidado con esa publicidad engañosa!

5. En algunas ocasiones se afirma que están diseñadas por algún profesional sanitario para reforzar su eficacia y seguridad, pero no pasa de ser una afirmación.  No puede probarse la presencia de un profesional de la nutrición para dirigirte en la dieta.

6. Su descripción suele ser muy imprecisa (por ejemplo, no se suele indicar la porción de cada alimento, en general se expresa que es “fundamental acompañarla con 2 vasos de agua”, suele agregarse algún “complemento” en pastillas, polvo, etc.).

7. En la gran mayoría de los casos para su publicidad y para aumentar su veracidad, utilizan la imagen de un personaje famoso, pero sigue sin aparecer ningún Nutricionista que lo avale.

8. No suelen acompañarse de otras recomendaciones sobre el estilo de vida ¡que son fundamentales!.  Por el contrario, frecuentemente producen trastornos para dormir, palpitaciones exageradas al momento de hacer ejercicio físico, y otros síntomas.

9. Muchas de estas dietas promocionadas llevan aparejadas la toma de productos “complementarios”, que incluso se venden en farmacias, y que son básicamente diuréticos y laxantes que te harán perder peso a costa de líquidos, pero no de grasa.  Si además hablamos de hacer estas dietas en temporada de calor, ¡mucho cuidado con la pérdida excesiva de líquidos!

A pesar de las reiteradas advertencias, muchas son las personas que siguen cayendo en la trampa de intentar algo que las haga adelgazar rápidamente. Es realmente importante que tomemos conciencia de que estas dietas provocan efectos negativos, algunas a corto plazo (en cuanto la dejas) y otras persisten en el tiempo y las consecuencias vienen después.

Consulta a un Nutricionista de confianza para que pueda indicarte la dieta que necesitas, de acuerdo a tu condición.
Te sentirás mucho mejor, lograrás la meta de adelgazar y sin riesgos para tu salud.

TELÉFONO DIRECTO SERVICIO DE NUTRICIÓN SAP:  (0343) 4200261


martes, 30 de diciembre de 2014

¿Verano y altas temperaturas..? ¡agregale líquidos!

En temporadas de altas temperaturas nuestras necesidades de hidratación aumentan, pues el calor hace que transpiremos más que durante el resto del año. 
Por eso es fundamental que ingiramos más líquidos para conservar el organismo en buenas condiciones.


Esto parece una obviedad, pero no lo es, porque es habitual que recurramos a tomar agua solamente cuando sentimos sed.  Sucede que esa sensación de sed nos está indicando que el organismo ya está padeciendo falta de líquido. 
Lo ideal es ingerir líquidos suficientes de modo que no lleguemos a estar sedientos.
Nuestro organismo no almacena el agua, por lo que requiere que le aportemos la cantidad que pierde cada día a través de distintas funciones: respiración, sudoración y evacuaciones, entre otras. Necesitamos unos tres litros de agua diarios, cuya proporción se reparte entre la ingesta de agua y de alimentos.

Especial atención durante el verano

Durante el verano las altas temperaturas, la humedad y una mayor sudoración hacen que el organismo pierda mayor proporción de agua. Por eso es fundamental ingerir líquidos con mayor frecuencia, sobre todo, si nos exponemos al sol, realizamos ejercicio físico o trabajos que exigen esfuerzo físico.
Durante el verano es especialmente conveniente que siempre lleves contigo una botellita de agua, a fin de poder ingerir aunque sea pequeñas cantidades en forma permanente.
Los ancianos y los niños son quienes más tienen que controlar sus niveles de hidratación durante la época estival porque ven alterado su mecanismo de la sed. Los niños porque no siempre piden beber algo en cuanto tienen sed, y los ancianos porque su organismo posee menos agua corporal que en etapas anteriores.

¿Solamente agua…?

El agua es la bebida natural por excelencia.  Dios la puso en la naturaleza sabiendo que el organismo de todo ser vivo la necesita.  Es fundamental que bebamos agua pura.  Pero también podemos valernos de otros líquidos que ayuden a mantener el equilibrio hídrico de nuestro cuerpo.

Jugos/zumos de frutas: además de hidratar y refrescar, aporta nutrientes y energía ya que, si se lo prepara en forma natural, conserva todas las propiedades de la fruta.

Infusiones: se preparan hirviendo diversas plantas (medicinales) o frutos en agua. Luego de lo deja enfriar y se convierte en una sabrosa bebida muy apropiada para todas las edades.

Bebidas gaseosas, batidos y bebidas energéticas: si bien gozan de amplia publicidad, no son justamente las bebidas más saludables.  Junto con el líquido añaden un importante aporte calórico (azúcar y derivados), conservantes artificiales, cafeína y otros elementos. Si pueden reemplazarlas por bebidas naturales, ¡tu cuerpo te lo agradecerá!


¿Cómo saber si estoy bien hidratado?

Nuestro propio organismo se encarga de darnos indicios.  Si estás bien hidratado tu piel estará tersa y suave, sin zonas resecas; no tendrás accesos de sed descontrolados, simplemente con beber líquidos regularmente conseguirás evitar la sed.

¡Buenas razones!

El agua, tanto interna como externamente, tiene muchos efectos positivos en nuestra salud.  Al ingerir agua y otros líquidos saludables te estás cuidando por dentro y por fuera.
Presta atención a estos motivos por los cuales es fundamental que ingieras líquido en cantidades suficientes todos los días:
  • ü  Regula tu temperatura corporal
  • ü  Mantiene hidratada la piel
  • ü  Ayuda a diluir los líquidos corporales
  • ü  Facilita la digestión de los alimentos (pero ten en cuenta de ingerir líquidos fuera de los horarios de las comidas)
  • ü  Facilita el transporte de nutrientes en el organismo
  • ü  Posibilita el buen funcionamiento de los riñones
  • ü  Favorece la capacidad de concentración
  • ü  … y por todo eso, ¡mejora notablemente tu calidad de vida!