Diagnóstico por Imágenes
¿Hay relación entre
la Mamografía y el cáncer de Tiroides?
Recientes informes
y algunas repercusiones en medios de comunicación y redes sociales han sugerido
que un aumento en la incidencia de cáncer de tiroides en mujeres podría deberse
a la exposición a los rayos X durante la realización de mamografías. Estos informes han generado preocupación en
la población y han dado lugar a un gran número de consultas por parte de
pacientes que se realizan controles mamográficos en relación de las posibles
formas de proteger a la glándula tiroides durante la exposición.
Estas afirmaciones alarmistas sobre una relación entre el aumento del
cáncer de tiroides y la mamografía no sólo son infundadas sino que también son
potencialmente dañinas en el caso de que disuadan o desanimen a las mujeres de
realizarse sus estudios mamográfico anuales.
El estudio
mamográfico periódico es uno de los avances más importantes en la salud de la
mujer en los últimos 50 años. Desde que se inició esta evaluación anual, la
tasa de mortalidad por cáncer de mama ha disminuido en más del 30%.
En el año 1995 el Instituto de cáncer de los Estados Unidos realizó un
estudio en casi 8000 pacientes a los que se les había realizado estudios
radiológicos, la mitad de los cuales tenían cáncer de tiroides, para determinar
si éstos habían recibido mayor dosis. Los resultados indicaron que el riesgo
relativo de cáncer de tiroides no se asoció significativamente con la dosis
acumulada estimada de la glándula tiroides por exámenes radiológicos. En el año 2010, el Colegio Americano de
Radiología realizó un estudio en casi 50,000 mujeres comparando la mamografía
convencional con la mamografía digital. En este estudio se determinó que la
dosis promedio en las glándulas mamarias para una mamografía bilateral con dos
incidencias es de 3,7 mGy para mamografía digital y 4,7 mGy para mamografía
convencional. Con estos datos se estimó que durante una mamografía bilateral
con dos incidencias la dosis promedio máxima para la tiroides es de 3,3
uGy para mamografía digital y de 4,3 uGy
para mamografía convencional.
El Séptimo Informe sobre Efectos Biológicos de Radiación Ionizante (BEIR
VII) determinó que el riesgo durante toda la vida de padecer un cáncer de
tiroides inducido por radiaciones es de 14 por cada 100,000 mujeres expuestas a
0,1 Gy. Por lo tanto, asumiendo la mayor dosis (4,7mGy por mamografía
convencional), el riesgo durante la vida de padecer un cáncer de tiroides
inducido por un examen mamográfico para una mujer de 40 años es de seis por
billón, es decir, 1 en 166.000.000 (uno en 166 millones) Incluso, este riesgo
disminuye con la edad.
Si sumamos el riesgo para múltiples
exámenes, el riesgo acumulado de padecer un cáncer de tiroides a causa de un
estudio mamográfico anual entre 40 y los 80 años es de aproximadamente 56 por
billón, es decir, 1 en 17.800.000 (uno en casi 18 millones).
¿Es útil el protector tiroideo?
Si bien los protectores tiroideos pueden aportar a las pacientes algo de
bienestar psicológico, pueden también afectar el posicionamiento adecuado de la
paciente y podría generar sombras sobre el tejido mamario si una parte del
protector queda incluido dentro del campo de rayos X de la mamografía, lo que
requeriría su repetición. Este hecho, que hace duplicar la dosis recibida por
la paciente, ocurre en aproximadamente el 20% de los casos en los que se usa
protector tiroideo. Incluso, en los equipos modernos con exposímetro
automático, la presencia del protector hace que el control automático de la
exposición utilice parámetros diferentes, lo que resulta en la pérdida de
contraste en toda la imagen. Esto indica que el uso de protectores tiroideos no
sólo no confiere ningún beneficio en términos de prevención del cáncer de tiroides,
sino que incluso puede atentar contra la calidad de la mamografía y sus
beneficios para salvar vidas, y podría determinar un aumento innecesario de la
dosis en la glándula mamaria, debido a la necesidad de repetir el examen.
Una forma de cuantificar la radiación recibida por estudios médicos es
compararla con la radiación natural. Se denomina radiactividad natural a la
radiactividad que existe en la naturaleza sin intervención humana, y a la que
todos estamos expuestos todos los días. La dosis promedio recibida por un ser
humano es de aproximadamente 3 mSv al año. Esto significa que durante una
mamografía bilateral con dos incidencias la glándula tiroides recibe el
equivalente a lo que recibe durante 30 minutos a la exposición natural. Dicho
de otra forma, la tiroides recibe en el transcurso de un año 17,520 veces más
radiación que la que recibe durante una mamografía.
Finalmente, debe resaltarse que la incidencia del cáncer de tiroides ha
aumentado significativamente desde 1998 a una misma tasa tanto en mujeres como
en hombres (que no se realizan mamografías). Eso indica que el aumento de la
incidencia está en realidad relacionado con la mejora en las técnicas
diagnósticas que han llevado a diagnosticar formas subclínicas de este cáncer
en ambos sexos, y no a un aumento en la exposición radiológica de las mujeres
que se realizan exámenes mamográficos.
FUENTE: Sociedad Argentina de Radiología ( www.sar.org.ar)
Teléfono directo Servicio de Diagnóstico por Imágenes: (0343) 4200267