El
cuidado de las piernas durante “la dulce espera”
Escribe Dra. Magaly Pereyra
Jefa Servicio de Ginecología y
Obstetricia
Sanatorio Adventista del Plata
Los cambios producidos durante el embarazo pueden ocasionar
molestias a nivel de miembros inferiores: calambres, edemas o várices. Es muy importante estar preparada, buscando
alguna manera de aliviarlos o prevenirlos, pero sobre todo es necesario saber
diferenciar entre aquellas situaciones que sólo implican una incomodidad y las
que son potencialmente peligrosas.
Los calambres son dolores súbitos en los muslos, las piernas y/o los
pies, seguidos de un dolor generalizado que dura segundos, pero que en
ocasiones dejan un dolor “residual” que puede mantenerse durante varias horas. La
mitad de las embarazadas presentan estos dolores en algún momento. Su frecuencia e intensidad tienden a aumentar
hacia el final de la gestación. El mecanismo por el cual se producen durante el
embarazo no está totalmente claro, aunque se sugieren como probables causas el
enlentecimiento del retorno venoso y las deficiencias nutricionales que
provocan una acumulación a nivel muscular de ácidos (por ejemplo, el ácido
láctico) que causan contracciones involuntarias y dolorosas. Si bien estos
episodios no causan daño muscular permanente pueden provocar un dolor intenso
con el consiguiente deterioro de la calidad de vida, sobre todo por la pérdida
de horas de sueño en un período del embarazo que ya de por sí puede presentar
alteraciones.
Para atenuar o prevenir estos trastornos se pueden practicar
deportes como la natación, las caminatas o la gimnasia; son recomendables los ejercicios en el agua,
siempre consultando previamente con el obstetra.
Se recomiendan además realizar
ejercicios de estiramiento de la siguiente manera: de cara a la pared, separada
de ella por 30cm y con las plantas de los pies bien apoyadas en el piso, llevar
el peso del cuerpo hacia adelante, manteniendo esa posición durante 20
segundos, haciendo diez repeticiones tres veces por día. Los masajes en las piernas también pueden ser
de ayuda.
Otro problema que
frecuentemente aparece durante el embarazo son las várices: vasos dilatados que pueden presentarse en cualquier lugar del
organismo, aunque las encontramos con mayor frecuencia en las piernas. Son una
patología que afecta en mayor proporción a las mujeres, fundamentalmente por
efecto de los embarazos por un doble mecanismo: hormonal y mecánico. Las
venas de las piernas tienen válvulas, de forma que la sangre que va subiendo no
puede volver a bajar por su propio peso. Cuando por diversas razones al cuerpo
le resulta imposible hacer que la sangre vuelva con fluidez al corazón, ésta se
va estancando; entonces el vaso (la
vena) se va dilatando para que esa sangre estancada tenga lugar. En un primer momento, si se favorece el
retorno venoso, esa dilatación desaparece y la vena vuelve a ser normal. Pero
si el estancamiento persiste, la vena "cede", las válvulas dejan de
funcionar y el problema ya no se solucionará aunque se favorezca el retorno. Como el bombeo se hace al mover los
músculos de las piernas, las caminatas son un ejercicio excelente para activar
la circulación de las piernas. En los primeros meses del embarazo ya pueden
aparecer várices en las piernas de algunas embarazadas; o si la mujer ya tenía
dilataciones venosas, puede empeorar esta situación. Esto comprueba que el proceso de hipotonía
venosa es debido al desequilibrio hormonal que se da en el primer periodo del
embarazo, en tanto durante los últimos meses de la gestación existe un aumento
de la presión intrabdominal que puede producir várices por compresión del
cuerpo uterino sobre los vasos abdominales.
Para prevenir calambres, várices y otras
molestias en las piernas, previa consulta con su obstetra:
- Realice ejercicio a diario: una caminata enérgica puede ayudar a la circulación
- Mantenga el peso dentro de lo recomendado durante el embarazo
- Eleve los pies y las piernas siempre que sea posible
- Duerma sobre el lado izquierdo. Puede colocar una almohada detrás de la espalda para ayudar a mantenerse inclinada hacia el lado izquierdo. Como la vena cava inferior está en el lado derecho, con esta posición se logra que el útero se desplace hacia el izquierdo disminuyendo la presión sobre la cava, permitiendo que las venas en las extremidades se vacíen más fácilmente.
·
Es aconsejable utilizar medias de
elastocompresión graduadas para
“embarazadas” antes de salir de la cama por la mañana. De ese modo, se evitará
que las piernas comiencen a “hincharse.
Aunque la principal preocupación de la embarazada
es el aspecto estético de las várices, en ocasiones puede producirse un coágulo
en las venas dilatadas, que puede inflamarse o movilizarse. Como existe la posibilidad de que esto derive en una situación riesgosa, es
importante la prevención y el tratamiento oportuno. La acumulación de líquido en miembros
inferiores (edema) puede deberse a
los mecanismos compresivos que antes mencionamos, el cual desaparece al
finalizar el embarazo. Sin embargo, puede ser un signo de alarma cuando se
asocia al aumento de la tensión arterial.
Siempre que se produzca dolor o edema en miembros inferiores que no mejoren
con las medidas mencionadas, debe consultar con su médico sin demora.
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