viernes, 11 de julio de 2014

El cuidado de las piernas durante el embarazo



El cuidado de las piernas durante “la dulce espera”
 









Escribe Dra. Magaly Pereyra
Jefa Servicio de Ginecología y Obstetricia
Sanatorio Adventista del Plata
  


Los cambios producidos durante el embarazo pueden ocasionar molestias a nivel de miembros inferiores: calambres, edemas o várices.  Es muy importante estar preparada, buscando alguna manera de aliviarlos o prevenirlos, pero sobre todo es necesario saber diferenciar entre aquellas situaciones que sólo implican una incomodidad y las que son potencialmente peligrosas. 



Los calambres son dolores súbitos en los muslos, las piernas y/o los pies, seguidos de un dolor generalizado que dura segundos, pero que en ocasiones dejan un dolor “residual” que puede mantenerse durante varias horas. La mitad de las embarazadas presentan estos dolores en algún momento.  Su frecuencia e intensidad tienden a aumentar hacia el final de la gestación. El mecanismo por el cual se producen durante el embarazo no está totalmente claro, aunque se sugieren como probables causas el enlentecimiento del retorno venoso y las deficiencias nutricionales que provocan una acumulación a nivel muscular de ácidos (por ejemplo, el ácido láctico) que causan contracciones involuntarias y dolorosas. Si bien estos episodios no causan daño muscular permanente pueden provocar un dolor intenso con el consiguiente deterioro de la calidad de vida, sobre todo por la pérdida de horas de sueño en un período del embarazo que ya de por sí puede presentar alteraciones.

 
Para atenuar o prevenir estos trastornos se pueden practicar deportes como la natación, las caminatas o la gimnasia;  son recomendables los ejercicios en el agua, siempre consultando previamente con el obstetra.   



Se recomiendan además realizar ejercicios de estiramiento de la siguiente manera: de cara a la pared, separada de ella por 30cm y con las plantas de los pies bien apoyadas en el piso, llevar el peso del cuerpo hacia adelante, manteniendo esa posición durante 20 segundos, haciendo diez repeticiones tres veces por día.  Los masajes en las piernas también pueden ser de ayuda.
 
Otro problema que frecuentemente aparece durante el embarazo son las várices:  vasos dilatados  que pueden presentarse en cualquier lugar del organismo, aunque las encontramos con mayor frecuencia en las piernas. Son una patología que afecta en mayor proporción a las mujeres, fundamentalmente por efecto de los embarazos por un doble mecanismo: hormonal y mecánico.   Las venas de las piernas tienen válvulas, de forma que la sangre que va subiendo no puede volver a bajar por su propio peso. Cuando por diversas razones al cuerpo le resulta imposible hacer que la sangre vuelva con fluidez al corazón, ésta se va estancando;  entonces el vaso (la vena) se va dilatando para que esa sangre estancada tenga lugar.  En un primer momento, si se favorece el retorno venoso, esa dilatación desaparece y la vena vuelve a ser normal. Pero si el estancamiento persiste, la vena "cede", las válvulas dejan de funcionar y el problema ya no se solucionará aunque se favorezca el retorno.  Como el bombeo se hace al mover los músculos de las piernas, las caminatas son un ejercicio excelente para activar la circulación de las piernas. En los primeros meses del embarazo ya pueden aparecer várices en las piernas de algunas embarazadas; o si la mujer ya tenía dilataciones venosas, puede empeorar esta situación.  Esto comprueba que el proceso de hipotonía venosa es debido al desequilibrio hormonal que se da en el primer periodo del embarazo, en tanto durante los últimos meses de la gestación existe un aumento de la presión intrabdominal que puede producir várices por compresión del cuerpo uterino sobre los vasos abdominales.
Para prevenir calambres, várices y otras molestias en las piernas, previa consulta con su obstetra:

  • Realice ejercicio a diario: una caminata enérgica puede ayudar a la circulación
  • Mantenga el peso dentro de lo recomendado durante el embarazo
  • Eleve los  pies y las piernas siempre que sea posible
  • Duerma sobre el lado izquierdo. Puede colocar una almohada detrás de la espalda para ayudar a mantenerse inclinada hacia el lado izquierdo.  Como la vena cava inferior está en el lado derecho, con esta posición se logra que el útero  se desplace hacia el izquierdo disminuyendo la presión sobre la cava, permitiendo que  las venas en las extremidades se vacíen más fácilmente.
·         Es aconsejable utilizar medias de elastocompresión graduadas  para “embarazadas” antes de salir de la cama por la mañana. De ese modo, se evitará que las piernas comiencen a “hincharse.
Aunque la principal preocupación de la embarazada es el aspecto estético de las várices, en ocasiones puede producirse un coágulo en las venas dilatadas, que puede inflamarse o movilizarse.  Como existe la posibilidad de que  esto derive en una situación riesgosa, es importante la prevención y el tratamiento oportuno.  La acumulación de líquido en miembros inferiores (edema) puede deberse a los mecanismos compresivos que antes mencionamos, el cual desaparece al finalizar el embarazo. Sin embargo, puede ser un signo de alarma cuando se asocia al aumento de la tensión arterial.  Siempre que se produzca dolor o edema en miembros inferiores que no mejoren con las medidas mencionadas, debe consultar con su médico sin demora.
------------------------------------------------------------

No hay comentarios:

Publicar un comentario