Hígado graso
Colaboración
de los Servicios de Clínica Médica y Nutrición
del
SANATORIO ADVENTISTA DEL PLATA
La esteatosis
o comúnmente llamado “hígado graso” es una patología que va en
aumento porque está asociada a la obesidad, la hipertensión y el colesterol alto.
Es, actualmente, la enfermedad hepática
crónica más común en el mundo occidental.
Es una enfermedad generalmente benigna del
hígado que se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y de
triglicéridos en las células hepáticas.
Es una complicación que puede presentarse cuando hay
exceso de grasa en la zona abdominal: las células adiposas pierden la capacidad
de almacenarla y se infiltra en órganos vecinos.
Como método diagnóstico para la detección de esta
enfermedad, el médico indicará una ecografía abdominal. Una vez confirmado el diagnóstico se deberán
tomar las medidas necesarias para eliminar esa grasa acumulada en el hígado y
evitar así que el hígado graso evolucione a esteatohepatitis
(hígado graso inflamado, aumentado de tamaño) y de ahí a una posible cirrosis o
cáncer.
En algunos casos la enfermedad se presenta pero sin
evidenciar ningún síntoma, y tal vez el paciente se entere de su padecimiento
concurriendo a un control de rutina. Que
no haya síntomas puede resultar una cuestión peligrosa dado que la enfermedad
puede evolucionar de manera silenciosa a los niveles más graves.
Pero hay factores que deben tenerse en cuenta a modo de
signos de alarma, y concurrir a la consulta médica:
-
Las mujeres de mediana edad, con sobrepeso, con
trastornos de azúcar en el metabolismo (diabetes) o de grasas (colesterol y
triglicéridos), tienen altas posibilidades de padecer hígado graso.
-
Los genes también juegan un rol importante: no es una
enfermedad hereditaria pero existe una
asociación familiar ya que hay cierta predisposición genética a desarrollarla y
también debido a que frecuentemente en una familia se comparten hábitos de
alimentación que pueden favorecer su aparición.
-
Más de la mitad de los pacientes con hígado graso
presentan fatiga persistente o malestar en el cuadrante superior derecho del
abdomen, o ambas cosas.
-
Al realizarse un examen físico muestran un agrandamiento
del hígado (aunque no refieran dolor)
En los casos en que el paciente presenta
síntomas, éstos suelen ser: dolor en la parte superior derecha del abdomen,
malestar general, fatiga crónica y sensación de pesadez, en especial después de
las comidas. Pueden presentarse también:
pérdida de peso y en algunos casos, ictericia.
Prevención:
Es muy
importante evitar el consumo de alcohol.
Y a menos que sea indispensable, no ingerir medicamentos
dañinos para el hígado, como los analgésicos, antiinflamatorios o estrógenos
(si tiene dudas, dialogue sobre este tema con su médico de confianza).
Para combatir la enfermedad:
Para cuidar el hígado es indispensable comenzar por reducir los azúcares
refinados, los carbohidratos, las grasas de origen animal y el alcohol.
Se recomienda comer más verduras, pescados, frutos secos y yogur.
Aumentar la actividad física es un complemento ideal para
una dieta saludable contra la esteatosis.
Será importante que, si el paciente tiene
sobrepeso/obesidad, reduzca gradualmente su peso. No se deben realizar dietas sumamente
estrictas para bajar de peso de manera rápida porque eso puede empeorar aún más
el cuadro.
El paciente deberá aumentar la ingesta de antioxidantes.
También se indica vacunarse contra la hepatitis A y B.
Una selección adecuada de alimentos y complementos nutricionales
favorece la recuperación de las células hepáticas y hasta puede conseguir que
el trastorno se revierta, según la fase de desarrollo.
Los consejos nutricionales para combatir el hígado graso son
claves. Se requiere una dieta con más fibra, sin azúcares simples, menos grasas malas y nada de
alcohol. Además, incluir
alimentos con ácidos grasos omega-3 pues están considerados los protectores del
hígado.
En el Sanatorio Adventista del Plata atiende
las patologías asociadas a hígado graso, la Dra. Eva Varela.
Reserva de Turnos: (0343) 4200200
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