RESEÑA HISTÓRICA
Antecedentes
históricos: En el año 1895 llegó
a la Argentina el enfermero noruego Ole Oppegard con el propósito de difundir
en estas tierras el mensaje de la salud (tarea que ya había encarado
fuertemente Elena G. de White a través de sus numerosos escritos), repartiendo
impresos y trabajando como enfermero masajista.
De esta manera consideraba que podía sostenerse materialmente y a la vez
realizar una obra de bien en favor del pueblo argentino. Este primer adventista dedicado a la obra
médica en Argentina trabajó mayormente en Buenos Aires; durante un tiempo se radicó entre los
escandinavos de Tandil, donde además de tratar a los enfermos, extendía el
conocimiento de los principios del sano vivir mediante exposiciones en las
casas de familia o en pequeños salones.
El lugar
apropiado: El año 1899 fue decisivo en la elección del lugar
para el funcionamiento de un Colegio y, tiempo después, de un Sanatorio.
Los acontecimientos fueron determinando que el lugar definitivo par el
Colegio y el Sanatorio Adventista
del Plata fuera Colonia Camarero, en el distrito Palmar del departamento
Diamante, en la provincia de Entre Ríos.
Este lugar presentaba aspectos favorables y otros notoriamente
negativos. Entre los favorables estaba
la numerosa y entusiasta población adventista entre los alemanes del Volga
radicados en la zona; sin embargo
resultaba negativo que el acceso a esta zona fuera tan dificultoso, sin medios
de transporte regulares y con caminos muy precarios.
Pese a los escollos, las instituciones se
establecieron al noroeste del camino Diamante-Crespo.
El Colegio inició su actividad en los 17 hectáreas
donadas por Jorge Lust. Diez años más
tarde comenzaría a funcionar el Sanatorio
en el terreno de 25 hectáreas que el Dr. Roberto
Habenicht (personaje fundamental de la historia del Sanatorio)
compró al vecino Godofredo Schancenpag.
Ambos terrenos eran contiguos.
El lugar en donde ambas instituciones se
establecieron era la parte alta de una colina totalmente cultivada que
impresionaba por la belleza del paisaje que ofrecía a la vista de los
fundadores.
Primeros Profesionales:
El primer médico adventista llegó a Buenos Aires el
2 de Diciembre de 1901; era el Dr. Roberto Habenicht.
Llegó con su esposa, Adela Allen, y dos hijos, procedente de los Estados
Unidos.
El Dr. Habenicht había recibido su título de médico
en la Universidad Estatal de Iowa, además de haber cursado estudios teológicos
en el Colegio Adventista de Battle Creek, Michigan.
Ya en Buenos Aires se encontró con la difícil tarea
de tener que aprender rápidamente el idioma castellano para poder ejercer la
medicina. Saber hablar en alemán fue de
ayuda en su labor en esta zona entrerriana, a la cual se trasladó a comienzos de
1902, iniciando la obra médica en Crespo, lugar que eligió debido a que la
población alemana era muy numerosa.
Resulta admirable lo que Habenicht se atrevía a
hacer no contando con los elementos necesarios:
los tratamientos se daban en una pieza de su pequeña casa de familia,
las operaciones –incluso las muy complejas tales como extirpación de tumores-
también se realizaban en su casa, sobre alguna mesa. El instrumental de cirugía se esterilizaba en
el horno de la cocina. Los hijos muchas
veces cedían sus camas y dormían en el suelo a fin de proporcionar a los
pacientes una atención de amor.
Finalmente, en 1903, el Dr. Habenicht decide
trasladarse con su familia de Crespo a Camarero, a fin de estar más cerca del Colegio
Adventista allí establecido.
Contrario a lo que podríamos imaginar, la afluencia
de pacientes no mermó por las distancias;
de día y de noche llegaban en carro quienes anhelaban recuperar la salud
perdida. En casa de la familia
Habenicht, la esposa –que era enfermera- atendía esmeradamente a todos los que
llegaban. La hija, Cleo (hasta hace
pocos años residente en Libertador San Martín, ya fallecida) narraba con
entusiasmo incidentes de la vida de sus padres y la constante actividad en su
casa. Los pacientes siguieron aumentando
y la idea de establecer un Sanatorio
se robusteció en la mente de los directivos de la iglesia Adventista, de la
feligresía y de los habitantes de estas colinas entrerrianas.
Llegó el tiempo de la Asamblea Anual que los
adventistas realizaban con el propósito de tener reuniones espirituales y considerar
la marcha de la obra evangelizadora. La
sede de ese año, 1907, sería la ciudad de Gualeguay. Dicha Asamblea consideró favorable el deseo
de establecer un Sanatorio en
Camarero. El acuerdo tomado en Gualeguay
es el momento del nacimiento oficial del Sanatorio
Adventista del Plata.
En 1908 el Sanatorio Adventista del Plata comenzó a funcionar
oficialmente como una institución acreditada y reconocida, convirtiéndose en la
primera institución médica adventista en Sudamérica.
Extraído de “El Poder de una Esperanza”; Wensell, Egil.
Compilación:
Depto. RRPP e Institucionales
SAP

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